Colmar Francia en Autocaravana: La Trágica Historia Oculta tras la postal de Alsacia

Colmar: La paradoja de la belleza alsaciana y su herida histórica

Colmar, Francia. En el corazón de la Alsacia, Colmar se presenta ante el viajero como una postal idílica: casas de entramado de madera, canales que reflejan flores de colores y una atmósfera de tranquilidad absoluta. Sin embargo, bajo esta superficie perfecta late una historia de identidades forzadas, traición y un trauma que la región ha intentado ocultar durante décadas.

Una historia de cambios y tragedias

La región de Alsacia es un territorio marcado por la inestabilidad geográfica. Entre 1850 y 1945, sus ciudadanos cambiaron de nacionalidad cinco veces, oscilando entre el dominio francés y el alemán. Esta dualidad creó una cultura única donde las calles limpias y los nombres alemanes conviven con la música, la repostería y los bistrós profundamente franceses.

Pero la verdadera herida se abrió en agosto de 1942. Con la Alemania nazi necesitada de soldados para el Frente Oriental, se impuso el reclutamiento obligatorio para los jóvenes alsacianos. Aquellos que se negaban enfrentaban juicios por deserción, la ejecución o la deportación de sus familias. La mayoría terminó en el ejército alemán o en las SS, participando en episodios oscuros como la masacre de Oradour-sur-Glane.

Al finalizar la guerra, estos jóvenes —conocidos como los «Malgré-nous» (a pesar de nosotros)— regresaron a una Francia que los miraba con odio visceral y desconfianza, considerándolos traidores. El gobierno francés, incapaz de gestionar la colaboración masiva, optó por reescribir la historia, reconociéndolos oficialmente como víctimas de una guerra de identidades impuestas para intentar sanar un tejido social roto.

https://youtu.be/HoQm_SSGvgQ

Guía práctica para el autocaravanista

Para quienes visitan Colmar en casa con ruedas, la logística requiere planificación, especialmente debido a la afluencia turística.

  • Pernocta: El parking del puerto es la opción más popular, aunque no exenta de críticas. Con un coste de 18,30 € por 24 horas (datos de septiembre 2025), ofrece plazas algo apiñadas y los servicios de llenado y vaciado de aguas se pagan aparte. Lo más positivo es su ubicación a menos de 2 km del centro y la disponibilidad de lavadoras y secadoras. Existe una alternativa gratuita nocturna en la calle cerca del centro, pero es extremadamente ruidosa y solo recomendada para visitas rápidas de pocas horas.

  • Logística: El trayecto al centro desde el puerto es llano y sencillo, ideal para caminar o ir en bicicleta.

  • Consejo experto: Si planeas visitar Colmar durante sus famosos mercadillos navideños, prepárate para una saturación total. Es casi imposible encontrar sitio en los aparcamientos cercanos, por lo que se recomienda buscar campings en las afueras (como el City Camp) con mucha antelación.

Qué ver y cómo ahorrar

Colmar es una ciudad para perderse. No puedes dejar de visitar la Colegiata de San Martín, una imponente iglesia del siglo XIII de entrada gratuita, o la Pequeña Venecia, el rincón más fotografiado sobre el río Lauch.

Para comer, evita las «trampas para turistas» —museos reconvertidos en centros comerciales o mercados excesivamente reciclados—. La gastronomía local tiene una fuerte influencia alemana y suele ser cara. Un truco útil es recurrir a los supermercados de proximidad en el centro, donde es posible almorzar de forma rápida y económica por menos de 7 €.

Finalmente, no olvides buscar la réplica de la Estatua de la Libertad en una de las rotondas de entrada a la ciudad. Es un homenaje a su creador, el escultor local Frédéric Auguste Bartholdi, y un recordatorio de que, a pesar de sus tragedias, Colmar sigue siendo un faro de cultura y arte en Europa.