La Historia de Juana: Un Exilio en Vichy

La historia comienza con Juana, nacida en Ourense, Galicia, en 1933. A los 17 años se casó con Antonio, un vecino que trabajaba en un molino harinero. Debido a la agitación social de la época y tras una larga huelga, el molino cerró y la pareja decidió emigrar a Barcelona en busca de un futuro mejor. Allí, la vida parecía sonreírles: consiguieron trabajo rápidamente, alquilaron un apartamento y comenzaron a prosperar.

Sin embargo, el verano de 1936 trajo consigo el inicio de la Guerra Civil Española. Aunque inicialmente no prestaron mucha atención a las noticias de la insurrección militar, pronto la realidad los alcanzó. Ourense cayó rápidamente y las noticias de represalias y muerte se volvieron constantes. En 1939, con la guerra prácticamente decidida, Juana y Antonio se vieron obligados a huir hacia Francia, esperando encontrar refugio en un país democrático.

Su llegada a Francia no fue lo que esperaban. Los gendarmes franceses los confinaron en un campo de concentración en las playas de Le Barcarès, donde sufrieron condiciones infrahumanas. Antonio no sobrevivió al duro invierno y murió de disentería. Juana, sola y en medio de la invasión nazi a Francia en 1940, tuvo que tomar una decisión difícil. Sin familia a la que regresar en España y bajo el régimen colaboracionista de Vichy, fue enviada a trabajar en una fábrica de las famosas «pastillas de Vichy».

En Vichy, Juana trabajó duramente, pasando de ser casi una esclava a mejorar poco a poco su situación económica mientras la ciudad se convertía en la capital del Estado Francés bajo el mando del mariscal Pétain. A pesar de la guerra y los cambios de poder, Vichy permaneció relativamente intacta, sin sufrir bombardeos. Tras la liberación y el fin de la guerra, Juana decidió quedarse en esa tierra que, aunque no era la suya, le ofrecía la paz que tanto anhelaba después de tanta tragedia.

Vichy: La Ciudad de las Aguas y la Historia

Vichy es descrita como una ciudad que conserva un marcado estilo burgués de finales del siglo XIX. Su arquitectura, sus cafés y sus galerías de estilo Art Déco invitan a recorrerla sin necesidad de gastar dinero, simplemente disfrutando de su estética.

Aunque sus famosas aguas termales fueron el origen de su fama, hoy en día su uso ha decaído entre las generaciones más jóvenes. No obstante, la ciudad ofrece atractivos como el Parque de Napoleón III, un espacio verde gratuito lleno de vida silvestre, y el río Allier, que cuenta con playas artificiales y zonas de recreo ideales para el verano. Incluso se menciona la curiosidad histórica de que el agua «Vichy Catalán» en España tomó su nombre inspirándose en el prestigio de las fuentes termales de esta ciudad francesa.

Información Práctica para Autocaravanas

Para quienes viajan en autocaravana, el video ofrece una reseña detallada de la zona de pernocta en Vichy:

  • Ubicación: Se encuentra a unos 3 km del centro de la ciudad. Es un trayecto que se puede hacer caminando, en transporte público o, idealmente, en bicicleta a través de un carril bici seguro que bordea el río.

  • Capacidad y Consejos: Cuenta con 49 plazas. Se recomienda llegar temprano, ya que suele llenarse con facilidad debido a su popularidad y buen precio.

  • Coste: Aproximadamente 13 € por noche.

  • Servicios Incluidos: * Electricidad de 10 amperios de uso ilimitado (muy útil en verano).

    • Carga y descarga de aguas.

    • Tomas de agua distribuidas por las parcelas.

  • Instalaciones: El área está automatizada (pago con tarjeta en máquina). Aunque no dispone de baños propios, hay baños públicos muy cerca. Está situada justo al lado de un camping, para quienes prefieran servicios más completos a un coste mayor.

Vichy se presenta como un destino «oculto» y no tan saturado de turismo masivo, ideal para ser descubierto en una ruta hacia zonas como Colmar o Estrasburgo.